XLVI Congreso Nacional de la SER
El Congreso partió de una identidad visual basada en un sistema modular de ilustraciones inspiradas en elementos representativos de Madrid. La combinación y reorganización de estos recursos permitía construir composiciones muy diferentes entre sí, manteniendo una imagen reconocible y coherente en el conjunto de aplicaciones.
Esta flexibilidad adquirió especial relevancia en las propuestas de rotulación, donde la composición debía adaptarse a diferentes formatos y espacios, pero también en piezas como la invitación troquelada para el acto inaugural o el tríptico de la jornada de actualización. El sistema gráfico permitía así explorar soluciones específicas para cada necesidad sin perder su personalidad. Con motivo de las restricciones derivadas de la COVID-19, el congreso tuvo que trasladarse a un formato digital, reconvirtiendo las aplicaciones previstas y adaptando la imagen al nuevo contexto, como muestra el programa del evento.